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Los materiales habituales son suficientes para empezar
Una actividad creativa no siempre requiere un kit completo. Una hoja, unos crayones o un cartón limpio pueden iniciar un juego. Antes de sacar más cosas, pregúntale a tu hijo qué le gustaría inventar. Puede dibujar un personaje, transformar una caja en una casa o contar una aventura con un objeto cotidiano.
Elige materiales adecuados para la edad y quédate cerca de los más pequeños cuando usen objetos que requieran supervisión. Las tijeras, las piezas pequeñas y los materiales no aptos para el niño deben estar bajo el control de un adulto. Es mejor una propuesta corta y segura que muchos materiales difíciles de ordenar.
Deja que el niño decida en qué se convierte el objeto
Un tubo de cartón se puede convertir en un telescopio, una varita mágica o la garganta de un dragón. No hace falta dar la idea antes que el niño. Puedes preguntarle: «¿Qué podríamos fabricar con esto?». Si no lo sabe, propone dos opciones y deja que las transforme. El juego suele crecer a partir de sugerencias muy simples.
Intenta no corregir su dibujo o su construcción para hacerlo más realista. Una torre inclinada puede convertirse en una casa azotada por el viento. Un color elegido al azar puede ser exactamente el que el niño quería. Si la actividad se vuelve frustrante, propone cambiar de papel: el adulto sostiene el cartón mientras el niño decide dónde ponerlo.

Seis ideas fáciles de adaptar
Para empezar, cada uno dibuja una línea y el otro la transforma en una imagen. También se puede crear un personaje con tres formas, inventar un nombre para una planta, construir un puente de papel, dibujar un mapa del tesoro imaginario o jugar a adivinar un objeto por su sombra. Cada idea se presta a varios niveles: el adulto puede dibujar con un niño pequeño, mientras que uno más grande inventa las reglas.
Ninguna actividad tiene por qué terminar en un objeto para exhibir. El niño puede desarmar su construcción, empezar de nuevo o cambiar de tema en medio del juego. Si quieres guardar algo, pregúntale si quiere una foto o un lugar en el refrigerador. Guardar la creación sigue siendo su elección.
Para profundizar: Establecer un ritual sin pantalla sin convertir la noche en un programa rígido.
Crear con dos niños de distintas edades
Dale a cada uno una forma de participar. El más pequeño elige los colores mientras el mayor corta el cartón bajo supervisión; luego los papeles se pueden invertir según la actividad y las capacidades de cada uno. Para una historia dibujada, uno inventa el personaje y el otro el escenario. También puedes colocar dos hojas una al lado de la otra y unirlas con un camino imaginario.
Evita poner al hermano mayor a cargo del trabajo del más pequeño. Cada uno crea su parte y puede pedir ayuda al adulto. Si los niños no quieren hacer lo mismo, mantén una mesa compartida pero deja que hagan dos actividades diferentes. Una creación compartida no exige que todos estén de acuerdo con el resultado.
Usar la música o el movimiento como detonante
Una canción con gestos puede dar ganas de mover las manos antes de dibujar o construir. La canción infantil de Titounis que se propone a continuación es apta para niños pequeños; pueden verla juntos y luego cerrar el reproductor para repetir los gestos sin pantalla. Es opcional: inventar tu propio ritmo también funciona.
Después de hacer algunos movimientos, proponle a tu hijo dibujar la forma que imaginó o crear un personaje que baila. El paso del movimiento a la creación es libre. Si el niño prefiere seguir bailando o detenerse, sigue sus ganas en lugar de imponer la realización de una manualidad.
El juego de la caja de ideas
Escribe o dibuja tres propuestas en trozos de papel: inventar un animal, construir un escondite o trazar un mapa. Tu hijo puede sacar uno, cambiarlo o elegir otro. Guarda la caja para otro día o vacíala después del juego.
Dar espacio a las pausas y a las ideas nuevas
UNICEF describe el juego como una forma de explorar y aprender para los niños. En la vida cotidiana, puede ser tan simple como probar una forma, construir y volver a empezar. No tienes que transformar cada momento libre en un ejercicio pedagógico. El juego puede ser libre, ligero y abierto.
Cuando falten las ganas, guarda los materiales e inténtalo otro día. Puedes hojear actividades ilustradas para descubrir una idea nueva, pero las creaciones en casa no necesitan ningún cuaderno. Hay una muestra de Hepaly disponible para las familias que deseen ver las páginas antes de elegir un libro.
